Aspectos legales de la arquitectura

El arte de la arquitectura y su legalidad, se puede relacionar de modo evidente y diario, cuando vamos caminando por las calles de cualquier localidad, bien sea urbana o rural.

Debido a que todo lo construido a nuestro alrededor, para poder lograrse, debió de cumplir unos parámetros establecidos en diferentes leyes, que pueden ser tanto municipales como regional o nacionales; aunque, también se han visto ciertas edificaciones que claramente no cumplen con los requisitos de ley o que se sabe que no cumplen con los mismos.

Esto puede ocurrir por diferentes medios: una autoridad que se vale de su cargo para constreñir a un arquitecto negándole la posibilidad de ejecutar la futura construcción, accediendo éste a realizar un plano que no este bajo la legalidad requerida; una persona natural o jurídica, de gran poder económico, que pague una suma pecuniaria o un equivalente a un arquitecto, para que los planos estén listos antes del tiempo estipulado o alterarlos de alguna manera para obtener un beneficio personal o hacia un tercero (citando solo algunos ejemplos, lo cual no es excluyente de casos parecidos).

 

¿Qué riesgos conlleva ejercer la arquitectura sin titulación oficial?

Una similar situación se puede plantear en cuanto a la legalidad de títulos de los arquitectos, los cuales deben cumplir ciertas formalidades para que puedan tener su pleno valor legal, las cuales pueden variar de un país a otro. Sí se omite o se finge el cumplimiento de las mismas, sencillamente no podrían ejercer su profesión hasta tanto no se subsane la situación y de ser el caso, cumplir con las sanciones atinentes.

 

Dinero

También constituye un afección, quizás, todavía más directa, el hecho de que una persona compre un titulo de arquitecto sin haberse graduado en dicha carrera; trayendo graves consecuencias, tales como el cometer un error en la creación del plano y por ende en la estructura de la construcción, llevando a presenciar un deterioro próximo, desplome “inexplicable” o cualquier circunstancia semejante de la edificación; evitándose tales situaciones si se respetan las formalidades que se hallan en las leyes.

Sobre las relaciones laborales

Otro aspecto a tener en cuenta es la relación jurídica que tiene el arquitecto con la empresa o el particular que contrata sus servicios, quedando sujetas ambas partes, en la forma en que se contrae la obligación y exclusivamente a lo que se establezca en el contrato, existiendo las sanciones pertinentes a cada caso por incumplimiento, demora, etcétera.

Equipo de arquitectos
Fuente: aiacoc.org

La misma situación se planea en cuanto a la relación que sostiene el arquitecto y los trabajadores que se encuentren a su cargo. Incluso, algunas legislaciones suelen ser mas benignas con alguna de las partes involucradas en dicha relación; es decir, le dan más protección a una de las partes de la relación laboral, por diferentes razones debidamente fundamentadas o simplemente arbitrarias, dependiendo siempre de sí el ordenamiento jurídico adoptado es respetuoso del Estado de Derecho o sí es autoritario.

Necesidades normativas

Sin una ley que rigiera el modo de proceder al momento de planear o hacer realidad una edificación, serian mucho más complejas y hasta un poco desastrosas, ya que no habría un orden estándar a seguir al momento de realizar los planos, a la hora de ejecutar los mismos, de manejar o contemplar las diferentes relaciones laborales que se suscitan en dicho ámbito, ni existirían reglas uniformes con respecto a las medidas de seguridad que deben ser tomadas en cuenta y por lo tanto, dificultaría la aplicaciones de sanciones, quitando cierta seguridad al arquitecto, los trabajadores o hasta la empresa o particular contratante.

De tal manera que todas las sociedades dependen del debido cumplimiento de las leyes en materia arquitectónica para poder funcionar adecuadamente, satisfaciendo las necesidades de la colectividad al construir casas, oficinas, industrias, hoteles, restaurantes, entre otras edificaciones; aptas para dichos destinos.